domingo, 28 de octubre de 2012

Incompleta


Tengo que confesaros que estos últimos días están siendo un infierno personal para mí.

Ahora mismo voy tapada como una esquimal (con mi característico moño, faltaría más) y estoy lamiendo una cucharada enorme de chocolate del Mercadona, rollo imitando a Nocilla pero más mala.

No me siento cómoda con mis propios pensamientos. Me siento ajena a mi propia personalidad. Ya dudo incluso de lo que quiero en mi vida.

Hoy, cuando mi madre me ha preguntado en qué coño me esfuerzo yo últimamente, he estado a nada de decirle:

'En sobrevivir, joder, en aguantar con mi propia presencia. En sonreír pese a estar muriéndome de asco conmigo misma. En no enviaros todos a la mierda cada vez que me hacéis esta puta pregunta. En creer que todo irá a mejor cuando no es así'

Pero en vez de eso, me he callado y ella ha hablado por mí: 'No te estás esforzando en nada'.
Bueno, mamá, papá, profesores: si de verdad creéis eso, tranquilos, yo no pienso cambiar.

Porque creo que así he nacido, y así moriré. Sin ser del todo feliz pero no del todo deprimida. 

En medio de los dos estados de ánimo absolutos, me mantendré neutral ante todo.


Cuando mire hacia adelante, veré la felicidad cubierta por un velo translúcido. Intentaré atraparla, pero no podré. Cuando mire hacia atrás, veré la depresión cubierta por un velo translúcido. Intentaré evitarla, pero no podré.

Y así estaré yo siempre, corriendo hacia la felicidad sin llegar nunca a experimentarla y huyendo de la depresión sin llegar nunca a caer en ella.


Porque así he nacido y así moriré.

Incompleta


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