lunes, 29 de octubre de 2012

Bienvenidos al teatro


Bienvenidos al teatro, zorras y capullos. Cierren los ojos y tápense los oídos, porque esto da para largo.

Nunca digáis nunca menos cuando penséis que nunca será nunca.

La vida está llena de putas contradicciones contra las que no podemos luchar. Nuestro camino hacia la libertad es largo y doloroso, y cuando nos damos cuenta de que es inútil, morimos y dejamos de existir. La vida es así, es una zorra astuta que nos conoce demasiado bien como para poder escapar de todo lo malo. Todas las cosas que hacemos nos marcan y nos llenan de cicatrices para que, así, cuando muramos, podamos ver la de gilipolleces que hicimos y lo idiotas que fuimos. Puedes morir cuando quieras y crear vida si lo deseas, pero, eh, no puedes vivir para siempre.

Como la vida es efímera, se nos escapa de las manos y nos quedamos anonadados viendo cómo pasa, se aprovecha de nosotros y nos usa como marionetas de sus propios juegos. Eso, amigos, se llama karma, destino, llamadlo como queráis, pero siempre habrá algo o alguien que sepa más que tú, que folle más que tú, que sea mejor que tú, que sea más tú que tú.

Para siempre es mucho tiempo para unos mortales como nosotros. Si fuésemos esa medusa asquerosa que se regenera, pues podríamos prometer la eternidad y jurar el cielo, pero como no podemos, nos jodemos y mentimos para sentirnos mejor con nosotros mismos y los demás.

Aprovecha el momento, no leas esto, cierra el ordenador, besa a un policía porque sí, gástate el dinero en gafas de pasta negra y sal a la calle con ellas puestas para que te peguen, tatúate el nombre de tu perro, rápate el pelo, depílate a lo brasileño y tírate a todo lo que venga.

Sé un loco, sal abajo a la calle con chanclas y calcetines, habla a las farolas, practica el Kama Sutra con un anime, emborráchate y pota, fuma y alucina, enamórate y sufre, llora y maldice.

Porque, joder, de vida sólo hay una y luego viene la gente estúpida con eso de las depresiones y los suicidios y todo el mundo se deprime unido y no es plan.

Así que tómate un trago, mira hacia el cielo, lanza la botella al mar y grita que nunca dirás nunca menos cuando pienses que nunca será nunca.

Incompleta

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