sábado, 1 de septiembre de 2012

Todo tiene un origen. (twitter.com/unicacomotodos)


Me hice Twitter por un amigo. Un buen amigo que me convenció de que no estaba mal tener uno. Ese amigo se llama Miguel (@_MigueLopez_) y tenía 135 seguidores (followers) sin hacer nada sobrehumano. Ilusionada, me creé una cuenta. Empecé por los nombres. Hmm. ¿Nombre de usuario? Buscar uno me vuelve loca. Probé con los típicos: Jtalcual. JulieTalcual. Ninguno, tú, ni uno estaba disponible. De repente, una idea me pasó por la mente: Única. Pero no podía ser sólo única, ya que estaría pillado. Única, como todos. Y así fue, @unicacomotodos es mi nombre de usuario. Me parece más original que los más cutres tipo @chicasoyguayportenerfotoshipsters (espero que este nombre no exista) y cosas así. Luego vino el nombre del Twitter, vamos, el nombre por el que me reconocerían. ¿Julia? No, no quería que supieran cómo me llamo. Me puse, sinceramente, lo que se me pasó por la cabeza: Como comiendo lomo. Chorrada inmensa y total, lo sé, pero fue algo que no pude evitar. Buah, ¡LA BIO! Era la peor. Se me daba fatal definirme en sólo 160 caracteres, necesitaba, como mínimo, ¡1.000! No tardé en crearme un perfil de Perfecta Noob. Ahora ya no me acuerdo exactamente de cómo era, pero mi foto era fea, mi fondo cutre y todo lo demás igual de asco. Tuve 2 followers. Me emocioné: eran Miguel y un inglés que todavía me sigue y no tengo ni puta idea de porqué. Empecé a seguir a todo dios, y a la gente que me gustaba. Anna Simón, Flo, Dani Martínez... Fueron los primeros a los que seguí y a los primeros en darles unfollow después de darme cuenta de la gilipollez que había hecho. Luego vinieron las preguntas de Twitter sobre los gustos. Cazadores de sombras. Libros. Pintar. Hablar. Fueron las primeras cosas que pensé. Ahora ya ni me importa. Tuve un subidón de followers, y luego un bajón. Seguía con 3. No me preocupé, creía que eran demasiados por lo poco que hacía ahí. Empecé a seguir a las tuitstars de Visto en Fb, y luego a gente con chistes de humor negro. Hice y sigo haciendo muchísimos RT, lo reconozco, pero es que si me gusta algo prefiero compartirlo y que sepan de quién es que plagiarlo: no tiene gracia. Seguí a @barbijaputa, a @CarmendMairena, a @OhMyPepis… Todos los tuiteros me hacían reír.

RT, RT, RT, RT. Todo el rato. Lo poco que escribía era pura mierda. Me cambié el nombre, la bio y la foto. Igual de cutres, ahora que pienso. Tenía 5 followers. Empecé a alardear de tal número. Llovieron unfollows. Me habló PapadopoulosMcMenu por primera vez. Alguien "famoso" me hablaba, ¡yo estaba que me corría! Contesté como una imbécil, pero no me importó. Fui cogiendo confianza, cambiando mucho el nombre de twitter, eso sí, y mi bio. Mencionaba a Youtubers como @ThousCarapollen, @Rubiu5, @mangelrogel… Pero me extrañaba que no contestaran. ¿Hola? Pensaba, os he mencionado, ¡decid algo, capullos! Pero no, ahora entiendo por qué y me siento un poco idiota. Empecé a criticar películas recientes, aprendí a colgar fotos y a usar los hastags (#). Seguí a mucha gente que creía interesante. Una amiga, Candela, @tu__vieja, me recomendó a que siguiera a mucha gente random y me darían followback, o sea, te sigo si me sigues. Seguí solo a uno; Iker. Ese me hizo followback y me sentí orgullosa de mi hazaña: aunque no volví a hacerlo. Descubrí lo que eran los MD, y lo lentos que van. Llegué al tuit 100 y me emocioné sola; nadie, NADIE, me daba RT, ni me mencionaban. Estaba indignada, pero en el fondo sabía que no podía ser todo tan bonito; tenías que ganártelos tú. Hablé de temas interesantes, hasta incluso copié deliberadamente un tuit de Visto en FB. No me violéis, era muy antiguo, y era por probar. Ni un RT. Esto del Twitter empezaba a aburrirme muchísimo. No podía hacer nada, ni mencionar a gente porque pasaban de mí y mi mensajito quedaba ahí; colgado cual moco en mi twitter, sin respuesta y haciendo el ridículo. Critiqué mucho las series que mi hermana veía desde el salón de casa. Al oír las voces de los personajes me entraban ganas de criticar, así que lo hice. Ni un RT, como podéis deducir, pero yo seguía tuiteando, como hasta ahora. H2O, Los protegidos, etc., inspiraban mis tuits mierdosos. Perdí la vergüenza a hacer menciones pequeñas, críticas duras y RT a chistes negros y con mala baba. Empecé a ganar followers, y yo seguía haciendo el subnormal: perdí followers porque la mitad eran de esos que si no los sigues entre un cierto espacio de tiempo, te dan unfollow porque no les has dado tú a ellos. Putos esos. (Ahora tendré 5 followers menos, ya lo presiento).

Dejé poco a poco de entrar a Facebook. ¡Qué cosa más rara por mi parte! Nunca cerraba la ventana de Facebook hasta que cerraba el PC, ahora es Twitter. Creo que ha influido bastante en mi manera de pensar, sobretodo la gente que sigo me hace ver todo diferente. 

Una noche de hace poco, con el móvil de mi madre, entré a Tuenti porque no quería bajarme la aplicación de Twitter (¡HORROR!). Empecé a tener ideas de muchísimos tuits, así que los puse de estado. Tuenti, a parte de ser para canis y chonis, también tiene cierto límite de caracteres para el estado. Yo seguía colgando mis estadotuits, y había amigos que me comentaban cosas como "LOL me meo." o ponían "me gusta", lo cual yo lo traducía como un RT. Seguí a mucha más gente. Más o menos de mi edad, con los mismos gustos. Conocí a @MachoAlphalfa, a @KazukitoPES, a @guilleL8, a gente random que son majísimas personas. Me seguía meando con @decapitaglandes. Descubrí lo que era ASK. Cambié mi bio unas 2401940 veces más y ya quedó como más o menos la tengo ahora.

No tengo ni faba de porqué estoy escribiendo esto. ¿Aburrimiento? Sí, mucho. ¿Ganas de contaros porqué estoy aquí? Bueh, sí. ¿No tengo wi-fi en mi portátil del cuarto? OH YEAH.

-@unicacomotodos. Escrito un 01/09/12 a la 01:48.

No hay comentarios:

Publicar un comentario