martes, 4 de septiembre de 2012

No somos gatos.


Holam, cochinillas.

Estamos a lunes por la noche, son casi las once, pero mi cerebro no funciona como debería a estas horas. Normalmente, se me ocurre un tema a velocidad de rayo, pero hoy no es el caso. Estoy cansada de todo. Todo lo malo que ocurre en esta vida y en el mundo. Sí, vale, soy una niñata de 15 años que desconoce el mundo exterior, que no sabe cómo son las cosas sin la ayuda de los padres y que aún le queda mucho por vivir. Pero son cosas que pasan. Cosas que, queramos o no, pensamos algunas veces. Cosas que en parte no queremos que cambien, pero molestan.


¿Por qué nací aquí? ¿Por qué no se arreglan las cosas? ¿Por qué es todo tan bizarro en mi vida? ¿Por qué no puedo ser feliz con lo que tengo ahora? ¿Por qué estoy escribiendo esto, aun sabiendo que no me leerá nadie, y que no le importa nada en absoluto? ¿Por qué no puedo coger el metro y, en pocos minutos, estar a tu lado?

¿Por qué?

Porque las cosas son así. Si no fueran como lo son ahora, nosotros no seríamos cómo lo somos ahora, nuestra vida cobraría otro sentido, y no nos reconoceríamos. Porque sin esas barreras en nuestro camino, no tendríamos motivo por lo que vivir, porque sin esas batallas que libramos día a día contra la monotonía, no seríamos nada más que seres que consumen su existencia.


El don de la vida es algo que se nos ha sido otorgado a ti, a mí, a todos nosotros, y muchos no lo sabemos valorar. A veces me incluyo en esa lista, pero cuando lo pienso, llego a la conclusión de que he de sonreír a la vida, a todo lo malo que me ocurra, no debo dejar que me afecte, tengo que seguir mi camino hacia la felicidad. Porque cada respiración es un puto regalo, gente, un regalo. Una acción tan careciente de importancia para nosotros, los mortales, como es la respiración o el latido del corazón, supone la diferencia entre la vida o la muerte.


Así que cada vez que quieras dejar de luchar por lo que quieres, por tus sueños, por lo que amas y deseas, recuerda esto: nunca volverás a tener una oportunidad de vivir. De vida sólo hay una, nadie ha vuelto de la muerte para contarnos lo que hay detrás del último suspiro. ¿Por qué no aprovechar lo que tenemos y hacerlo nuestro? ¿Único? ¿Inolvidable?
No entiendo la gente que se quita la vida. Ale, porque yo lo valgo. FAIL, amigo, FAIL. Dime, ¿qué has conseguido sacándote la vida? ¿Matándote? Nada. NADA. Porque no somos gatos. No tenemos 7 vidas. Sólo hay una. Una vida y game over. Aprovechad el momento, porque nunca sabréis cuando os lo pueden arrebatar.



Inspirando a vivir a las 23:41 del 03/09/12 por @unicacomotodos.

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